De Jotas y Alternativas

Ni de jotas, ni de alternativas tiene esto. Ni de ficciones, ni de realidades. Ni de razones, ni de sentimientos. Tan sólo una lucha de contrarios que como todo Más + Menos da nada como resultado.

jueves, febrero 04, 2010

Penetrar

(Antes que nada es necesario aclarar que esto esta siendo escrito en un teclado hindu, por lo que no hay acentos, ni egnes, excepto en las frases de la cancion que hago un copiado desde una pagina mexicana en internet)

"Abrazar tu voz. Penetrar en tu pequeño rincón. Llorar junto a las estrellas más bellas." (Bushido)

Penetrar no es un verbo ciertamente facil. Penetrar a mi al menos me suena a muchas cosas. Claro, todas terminan siendo la misma accion: entrar. Sin embargo, entrar me remite a puertas, o autos, o aviones, rrestaurantes, etc. Penetrar, por otra parte, me remite a personas. Me remite en primer lugar a sexo. Penetras o eres penetrado en el sexo. Con todo lo que esa penetracion implica: placer, poder, control, dominio, o extasis, ser uno solo con alguien, tocar el cielo. Pero yendo mas alla de mi primer pensamiento, penetrar me remite tambien a la mente. A los secretos, al interior, al psicoanalisis, los suenios, los miedos, las verdades. Penentrar sin duda no es como entrar. Podemos entrar a un sitio y no estar en el, no llegar a conocer mas alla de un par de metros. Pero no podemos penetrar en alguien o en nosotros mismos y no llegar a conocer. Esa es la fuerza de penetrar, posees. Y desde el sexo, hasta en la mente o el espiritu, cuando penetras puedes decir que hiciste.

"Rescatar el instante, que nos hizo gigantes." (Bushido)

Jamas tuve claro si habia llegado aca buscando algo. Llegue cumpliendo un viejo suenio, el de pisar esas tierras siempre tan exoticas para mi imaginacion llamadas India. Que si el budismo que medianamente practico, que si la milenaria sabiduria, etc., nada de eso aparecia en primer lugar en mi mente cuando de venir aca se trataba. Era solo ese deseo de llegar al otro lado del mundo, al lugar que desde hace muchos anios se me antojaba siempre como un cuento o una fantasia. Como una novela. Y quiza asi hubiera sido de haber venido acompaniado, una aventura y ya. Pero he venido solo. Y estar solo forza a platicar con uno mismo. Es como una sesion de meditacion de 25 dias de duracion. Como un retiro, pero en escenarios que, efectivamente, son producto de un cuento de hadas o de terror. Que no hay mejor lugar para ver el ying y el yang que India. Y no hay mejor oportunidad para penetrarse que la que te brinda estar a 14,oookms de casa en un sitio del que no conoces nada y que te ensenia por primer leccion que la imaginacion es solo eso; y que si bien los paraisos existen, los de la realidad son muy distintos a los de los suenios.

No he querido tomarme una solo foto aun. Esta bien, debo reconocer que si me he tomado una, con el Taj en la lejania. Pero no mas. No se por que. Nada me costaria pedirle a alguien que me hiciese una foto y; no obstante, lo que mas me ha apetecido es perderme en los sitios, imaginar como fueron, las mil intrigas que pudieron o no tejerse entre sus muros, las historias que cambiaron mil destinos y finalmente, fotografiar esos rincones que a mi me parecen, los que a mi me gustan mas, sin importar si son los mejores o no. es que al final, la fotografia no dice nada. No es sino una pequenia ayuda para que al verla en unos anios me lleguen a la mente mil recuerdos. El taxista que casi choca cuando le dije que en Mexico no tenia nada de malo ser gay o lesbiana (no en todo Mexico lamentablemente). El ninio que me ha dicho que parecia estrella de T.V. o la pareja que en hindi me ha hecho entender que querian una foto conmigo, y no que yo les tomara una foto o ellos a mi. Los pensamientos que pasan al ver tantas joyas y tanta miseria, todo eso vendra a la mente. Quiza pueda ser un poco egoista u ostracico no querer aparecer en foto alguna, quiza esconda algun trauma. Me veo muy feo, o muy gordo, o viejo o calvo. Al final del dia siempre me he negado a crecer aunque tenga claro que, irremediablemente, he crecido.

Curiosamente en este viaje tampoco he contactado mucha gente, ya sea por la red o en algun cafe o calle, para buscar desde sexo hasta ir de fiesta y coger una buena peda. Y es que tampoco me ha nacido, mas alla de las platicas con los taxistas o los guias. Regreso por las noches tras haber visto cosas en las calles que jamas habia visto y solo tengo unas ganas enormes de dormir. Me desconozco! Estare deprimido? Irremediablemente viejo? O guardando energias para Bangkok?! Jaja!

Saben que creo? Creo mas bien que como mencione es innevitable no penetrarse en este retiro tan suculento que me he impuesto. Me estoy entonces penetrando. Que fuerte! Y penetrar cansa, nos manda al final del dia agotados a la cama, pero que bien dormimos! Senial supongo que el camino no esta tan errado. Miro a muchos turistas de todos lados. Casi todos acompaniados. Y sigo imaginando, quienes son? Que relacion guardan entre ellos? Y eso me forza a pensar, a responder las mismas preguntas sobre mi. Y a veces me siento junto a alguien que, como yo, esta viajando solo y esta, como yo atrapado en mis pensamientos, atrapado en los suyos o en las letras de algun libro, en la banca de algun museo. Y asi, a veces me descubro riendome solo en medio de la calle por las estupideces que de mi mente salen. Otras, me descubro serio y hasta con miedo por las incertidumbres que brotan. No es que no sepa que son o que disyuntivas me plantean, sino que precisamente implican decidir un buen dia. Y decidir jamas sera algo facil, ni algo que jamas me haya tomado tan a la ligera, no en esa clase de decisiones que me pueden robar la sonrisa en medio de la calle; porque son las decisiones que te cambian la vida. Quiero otro trabajo, que pague mas e implique nuevos retos, pero con las concesiones de este que tengo. Quiero una ciudad mas grande y cosmopolita en cualquier otra parte, pero con los amigos que ahora tengo. Quiero comprar un departamento, pero no quedarme sin dinero para viajar. Quiero una pareja, pero la quiero a mi manera y para muchos anios, ademas! Y quiero una mama sana, me horroriza enfrentar su enfermedad y; no obstante, no hay nada que hacer. Y de todo lo que quiero, lo unico, y lo mejor que puedo tener afortunadamente, es a mi. Y el sol cayendo sobre la calle en Agra. Un atardecer, que, pese al caos y la recomendacion de no andar merodeando por ahi solo, me invita a salir a dar una vuelta. Finalmente, es en el caos que este pais con su sabiduria impresionante ha caminado y encontrado el orden por milenios.

Si, quiero salir a dar una vuelta por ahi porque quiero ante todo...seguir penetrandome! Jaja!

"Dibujar un nuevo plan. Que nos haga más. Romper la última intención con un guiño sex food." (Bushido)

miércoles, enero 13, 2010

Mouvement

"Bailar, bailar, bailar. Todo da vueltas. Todo es especial. Nada se acaba porque no hay final. Y por mucho que bailo no me voy a olvidar". (Nancys Rubias)

Siempre pensó que sus ojos tenían algo especial. O algún defecto de fábrica, para no ser tan soberbio. Y es que a él la luz del día le molestaba de una manera impresionante. Como si al chocar con sus ojos los rayos del sol se descompusieran en decenas de pequeños rayos deslumbrantes. Siempre fue igual, a penas chocaba el primer rayo de luz con sus ojos y se rompía en centelleos obligándole a cubrirse la vista. De otra manera, los rayos se rompían dentro de sus órbitas y le cegaban y más aún le quemaban. Sabía que eso no le pasaba a nadie más, que era única y exclusivamente de él. Nadie mencionaba nunca lo molesto que podía ser el sol. Nadie mencionaba nunca que sus rayos se deshilaran al contacto con los ojos en flechas encendidas. Se había percatado también que, cuando llovía y había luz de día, siempre veía el arco iris. No era el arco iris que le habían platicado, ese que cubría la bóveda celeste como una diadema. No, el arco iris que él siempre veía era como una cortina hawaiiana multicolor y llena de brillos que, como una serie navideña, se encendían y apagaban. Alguna vez lo había comentado, en medio de una llovizna le había preguntado a sus acompañantes si veían ese arco iris tan cerca, como una cascada justo delante de sus ojos; pero ellos contestaron que no había acro iris en ese momento. Confirmó entonces que sus ojos eran especiales y decidió callar. Nunca más platicó con nadie sobre el séquito de formas y reflejos que a diario veía y que, estaba totalmente seguro, no veía nadie más que él. Nunca más comentó que para él de día todo eran deslumbrantes halos y auras diáfanas poco distinguibles, a penas con forma.

"Y así bailando quiero, que me hagas el amor. De hombre a hombre, voleuz-vous coucher avec moi? ." (Café Tacuba)

La noche era una historia muy distinta. Si bien sus cientos de luces artificiales chocaban contra sus ojos y se descomponían, tal como lo hacían los rayos del sol, su fuerza no era tal como para lastimarle. Al contrario, al descomponerse, los rayos de las lámparas y los anuncios no hacían sino cubrir todo de brillo. De resplandor. Adoraba la noche por eso, por ser una lluvia de polvo de metal o de lentejuelas o pequeñísimos espejos. Porque lo cubría todo de rayos, pero sin quemar. A penas llegaba el fin de semana y caía la noche, salía. Siempre a alguna discoteca, daba igual cuál, todas brillaban igual. Con sus decenas de luces bailando, con sus bolas de espejo proyectando resplandor sobre los asistentes. Todos hechos chispas, brillos. Y bailaba en una orilla de la pista, o en lo alto de algún tapanco, desde donde pudiera contemplarles a todos. Desde donde pudiera contemplar esa coreografía caótica que formaban las negras siluetas bañadas del glitter de la luz. De noche todos veían lo mismo que él, estaba seguro. De noche, para todos, todo eran siluetas y brillos entre los cuales podía uno perderse. De noche no es necesario ocultar nada, nadie le iba a tildar de loco. Hay un día para cada quien, una imagen ante la luz, pero la oscuridad es una misma para todos. Y en la oscuridad, a lo más que todos podían aspirar era a lo que él veía, siluetas, brillos, reflejos, la luz chocando contra los más negros perfiles, rebotando en todas direcciones, o simplemente cubriéndoles de brillo. No, la luz del día no desnudaba la realidad, desnudaba un calidoscopio de imágenes que marean, la realidad estaba en la brillante oscuridad de la noche. La realidad no sufre de miles de interpretaciones -pensaba- no es un conjunto de rayos que queman para unos y una tenue imagen en sepia para otros. La realidad es única y es la misma ante cualquier mirada. Si -se sonreía- la realidad no podía estar en otro lado que no fuera la noche, la noche de luces y de siluetas que se aprietan bailando en total incandescencia.

"Sé un nuevo baile bonito y fácil. No hacen falta clases. No hay que ser ágil. Sólo necesitas buscar pareja. Cualquier persona sirve. Joven o vieja. El baile del que te hablo, es la mosca muerta". (Alaska y Dinarama)

Y en el mar de siluetas luminosas, un día reparó en una. Al principio la miró con intriga. Nunca había llamado jamás ninguna de las siluetas su atención. Para él eran todos cuerpos luminosos en mayor o menor intensidad. Pero este, tenía algo que atrapaba irremediablemente su atención. Estaba seguro que brillaba más que todas. Si, eso era sin duda lo primero que le había arrebatado de su mundo. Era además una silueta especialmente alta. Sin embargo, no era solamente que fuera una de las de mayor estatura. Había algo más. Su luz. No eran amarillos como los de todo el mundo, refulgía en un blanco platinado. Era precisamente por eso que no podía pasar desaparecibida. Y no podía además dejar de mirarle. Decidió llamarle Platino. Y es que era como luz de luna. Volvió cada noche al mismo sitio. No fue fácil, pues dado que nunca había puesto atención respecto a dónde se metía, dar cada noche con la misma dirección de nuevo requirió de toda su concentración. No obstante, su esfuerzo se vio recompensado, pues la siguiente semana ahí estaba otra vez. Muy pronto notó que no estaba siempre solo, había otra figura a su lado, con un par de semanas más de encontrarle, se dio cuenta que esa figura al lado de Platino era siempre la misma. Era también de un brillar especial, tan especial como el de Platino, sin duda. Brillaba a veces en tonos plata, a veces en amarillos como todo mundo, pero a diferencia de absolutamente todos, parecía que controlaba a su antojo los destellos. Jugaba con ellos, rebotándolos a veces, tragándoselos muchas otras, dejando sendos agujeros negros en una figura semi iluminada. No era que, a diferencia de los demás, brillara a destiempo. Efectivamente brillaba a su antojo, los destellos y los movimientos siempre parecieron ejecutar una bien conocida coreografía. Él le inspiraba temor. Frío. No se preocupaba por lo que entre él y Platino pudiera haber. Platino estaba en otro nivel, seguro no eran nada más que viejos conocidos. No obstante, jamás se acercó a donde Platino bailaba por miedo a su acompañante.

"Get up on the dance floor, everything is groovin'. Get up on the dance floor, got to see you movin' . Let the music shake you, let the rhythm take you. Feel it in your body, sing la dee da dee." (Madonna)

Una noche; sin embargo, les notó especialmente inquietos. Se movían por todo el lugar y mientras Platino palidecía en diáfanos rayos cada vez más blancos, su amigo, su acompañante de siempre ejecutaba una coreografía en tonos cada vez más naranja, más fuego. Súbitamente, y como si de un acto de magia se hubiera tratado, al lado de Platino no había nada, un hueco negro. Ahí estaba Platino, con sus luces blancas, pero no le rodeaba nadie, a su alrededor no estaban más los demás, sólo ese agujero. Y no supo si fue verle solo o si fue la curiosidad que ese negro túnel le provocaba; pero pronto se encontró caminando hacia la pista. Una vez a su lado, y completamente deslumbrado por el brillo de las múltiples luces, como si súbitamente hubiera caído el día, le habló. Le confesó que le seguía hacía muchas noches, semanas, que estaba hipnotizado por la luz que despedía, de oro blanco. Le trató de explicar que él tenía unos ojos especiales, y que no podía ver sino halos, luces, auras, destellos que a veces reflejaban las personas y que otras tantas emanaban. Y creyó sentir su calor, y ver el brillo del blanco de sus dientes que le regalaban una sincera sonrisa. Y supo que Platino no tenía miedo, que le aceptaría así y que llegarían muy lejos. Le dijo entonces, que si se lo permitía, sería un honor que bailaran juntos, que él podría enseñarle a mirar la luz de las personas, la que sin lastimar deslumbra. No alcanzó a obtener respuesta, se adelantó una voz que no tenía forma, una voz rodeada de negro. Su acompañante, reaparecía. ¿Tú? -le dijo- ¿Tú vas a enseñarle a ver? ¡Cómo! -dijo más fuerte y riéndose-. Tú no eres más que un perdedor persiguiendo a alguien que ni conoce. Claro que le conozco, y claro que quiere que le enseñe, ambos sonreíamos con la idea hasta que nos interrumpiste -le contestó con la voz semi quebrada-. ¿Quién te sonreía? ¿Conoces si quiera su nombre? Y tú, ¿cómo has visto que te sonreía? Explícame, me mata la curiosidad. ¿Bajas la cabeza ahora? Esperas que éste, cuyo nombre es Jonás, ¿te diga algo? ¿O que te vuelva a sonreír? -y soltó una carcajada- No bajes la cabeza, ni tiembles, yo no soy el villano del cuento. En todo caso sería Jonás que ahora, frente a mi, ni te mira, voltea hacia otro lado con vergüenza. O eres tu mismo, por no poner los pies sobre la tierra. No pierdas tú tiempo, ni él tiene nada qué enseñarte porque no es nadie, ni tú le vas a enseñar ni la mitad de lo que yo le di y podría seguirle dando si estuviera a la altura. Anda, vete a tú casa, este no es lugar para alguien como tú, no des más pena -concluyó, al tiempo que le daba un empujón para abrirse paso-. El empujón le hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Sintió cientos de agujas clavársele en la cara, en las órbitas, en las mismas manos cuando se las llevó al rostro para cubrirlo. Absolutamente nadie acudió en su ayuda. Se levantó en la total oscuridad, la cara ardiéndole. Quiso abrir los ojos en medio de un dolor punzante insoportable. Nada, no podía ver nada, ni una luz, ni un destello, todo era negro. De su mirada única, de sus especiales ojos, no quedaban sino esquirlas.

"I don't feel like dancin', dancin'. Even if I find nothin' better to do. I don't feel like dancin', dancin'. Why'd you pick a tune when I'm not in the mood? Don't feel like dancin', dancin'. I'd rather be home with no one when I can't get down with you." (Scissor Sisters)

martes, diciembre 22, 2009

Villancico

"Porque estás que te vas y te vas y te vas y te vas y no te has ido. Y yo estoy, esperando tu amor, esperando tu amor, esperando tu amor, o esperando tu olvido." (Eugenia León)

Hablé con este chico 15 minutos en un bar. Lindo. Intercambiamos teléfonos y me dijo que saliéramos al siguiente día. Yo no podía, salía de viaje todo el fin de semana. Quedamos entonces en hablar a mi regreso. Lo que siguió fueron 3 días fuera de la ciudad durante los cuales recibí más de 15 mensajes, que iban desde los saludos, hasta que soñaban conmigo y más de 20 llamadas a todas horas (incluida la madrugada) que a la tercera opté por dejar de contestar…

"Life fits living, so let your judgements go. That's how our future should be." (Madonna)

¿Qué te puede llevar a comportarte de esa manera? ¿Estamos de verdad tan solos? ¿Tan ávidos de que alguien quiera compartir con nosotros lo que nos reste por caminar por esta Tierra? Si encendiera la radio y escuchara las 10 primeras canciones que aparecieran, ¿cuántas hablarían de amor/desamor/enamoramiento o desencanto, y cuántas de cualquier otra cosa? Acabo justamente de apagar la radio, siete de las 10 primeras que aparecieron hablaron de algo relacionado con el amor/desamor. Y a decir verdad, cinco de esas siete hablaban de cuántas ganas tendría de amar, de por qué no me amas, o de te deseo tal cosa porque me trataste mal; y únicamente dos hablaban de 'un amor feliz'. Me queda claro que muy probablemente si estemos muy ávidos de que alguien camine con nosotros lo que nos reste en esta Tierra. Y me queda también claro que una buena parte de nosotros no está consiguiéndolo. Y por mucho que, ante lo que pareciera un panorama negro, exista quien nos quiera vender un 'no estas solo'; no es cierto que no estemos solos, claro que lo estamos. No hay nada más cierto que solos llegamos a este mundo y solos vamos a irnos. Y no tiene absolutamente nada de malo. La complicación no es que no haya nadie que quiera estar con nosotros. La complicación es que no aprendemos a estar con nosotros mismos.

Hemos optado por el camino más difícil, el de encontrar a alguien que nos quiera (de preferencia para siempre o al menos por un periodo de tiempo decente), y al quien querer. Que nos quiera como somos, que nos acepte, solemos decir. ¿Y qué somos? ¿Qué es lo que tiene que aceptar? Que muchas veces ese cariño no es más que una especie de negocio o de pacto para estar los dos bien, para ser felices juntos porque solos no somos capaces, eso tiene que aceptar. El más evidente y el más fácil de los caminos es el que sigue constándonos más trabajo. Nosotros mismos. Nos es más fácil juzgar y cuestionar lo que vemos fuera, que lo que sucede dentro. Nos es más fácil dar consejos y hasta 'solucionar' lo que nos cuentan, que lo que nos pasa. ¡Y resulta que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos! ¿Dónde radica entonces la dificultad para ser autosuficientes emocionalmente? Pareciera que tuviéramos una especie de ceguera, una que nos impide mirar hacia dentro, hacia lo que somos, lo que necesitamos. Que nos impide enfrentarnos con lo que somos, no para sanar, ni eliminar nada, para entendernos, para conocernos simplemente. Cuando comprendemos algo, deja de doler, o asustar, o molestar. Comprender algo es equilibrarlo, es poner todo otra vez en paz. No tiene nada de malo compartir con alguien lo que somos, pero si llamar felicidad al cariño que alguien nos brinda (o le damos) para cubrir el hueco que genera no tener claro de qué estamos hechos. No hay acto de amor más grande que compartir con alguien la felicidad de la que ya gozamos, como no hay acto más abusivo que buscar en alguien la felicidad de la que carecemos. Si, es injusto brindar/buscar en alguien una felicidad de segunda, la que existe en los anhelos. Los anhelos no existen, los anhelos no se pueden tocar, y peor aún no siempre dependen de nosotros, son meros sueños, son deseos insatisfechos o aspiraciones punzantes. Anhelar felicidad es poner en manos del destino conseguirla; y, como los anhelos, el destino tampoco tiene manos, ni rutas, ni recetas, es nada, del destino nada conocemos. ¿Qué felicidad puede haber en un sueño que radica en la nada?

"Travelling down this road watching the signs as I go. I think I follow the sun. Isn't everyone just travelling down their own road, watching the signs as they go. I think I follow my heart. It's a very good place to start." (Madonna)

La felicidad en cambio, si radica en las metas. Y una meta, se distingue de un anhelo por tener un objetivo definido y alcanzable. Yo busco la felicidad y por lo tanto me impongo como metas conocerme, aceptarme y por lo tanto quererme. Estar en paz conmigo mismo, eso es ser feliz. Ese es mi objetivo, y para alcanzarlo no dependo de ningún sueño, ni del destino o el futuro, ni de nadie más que de mí. Porque el trabajo lo tengo que hacer conmigo, la búsqueda la tengo que hacer con el sujeto que miro todas las mañanas al espejo, al que ya tengo, ya es mío, no tengo que conquistarlo, no tengo que disfrazarme de nada para resultarle atractivo, ni hacer gala de mi (in) cultura, o mi sapiencia. Tengo simplemente que mirarlo bien, convivir con él, conocerle más, cuestionarle, y llevarlo hasta el fondo cuando de buscar respuestas se trate. No lo debo dejar soñar, cuando esos sueños procedan o lleven a una serie de frustraciones por no tener aquello que escape de mis manos. No lo debo dejar anhelar tener a alguien a su lado, cuando ese anhelo busque cubrir una necesidad. Pero si debo descubrirle que aquellas metas al alcance de mis manos son las más deslumbrantes, precisamente por eso, porque son éxitos asegurados. Porque son las metas que sólo dependen de mí, no hay que esforzarse por conseguir a nadie, hay simplemente que esforzarse por estar cada día más radiante, para nadie más que para nosotros mismos.

El amor y la felicidad van de la mano. Amo porque soy feliz, y porque amo tengo la felicidad. Y no hay nombres de terceros en la fórmula, no es amo a ‘x’ porque soy feliz, o porque amo a ‘x’ tengo la felicidad. El amor y la felicidad por tanto, no se buscan por el mundo, se buscan en uno mismo y cuando se tienen, si se desea, se comparten. Y cuando, decidimos compartirles debemos recordar que compartir es un acto de por lo menos dos. No se regalan, no se tiran o se avientan por el mundo a ver quién las acepta, o a ver si a alguien empapan. Se comparten con quien ha alcanzado también la felicidad. Con quien tampoco necesite de ella. Y, como se comparten con quien tampoco anda buscando, simplemente sucede. Y cuando estamos en este punto nos daremos cuenta que compartir el amor y la felicidad sucede cada día y en muchos momentos y situaciones. Que hay muchas personas plenas por ahí también. Que no necesitamos ponernos ninguna etiqueta ni ser nada de ninguno. Son esos el amor y la felicidad de verdad. No hay que anhelarles, no hay que soñar con tenerles, porque ya les tenemos, sólo hay que dejar de (pre)ocuparnos en lo de fuera y dejar que lo de dentro se manifieste, reconocerlo, y dejar que el brillo, que seguro tiene salga, que si bien es luz, jamás nos va a cegar.

"Igual que en un escenario, finges tu dolor barato. Tu drama no es necesario. Ya conozco ese teatro. Fue tu mejor actuación, destrozar mi corazón." (La Lupe)

…Al final, ya de regreso en la ciudad llamé al chico de los mil mensajes y llamadas. Le agradecí el interés, consciente de que siempre será un halago que alguien nos encuentre atractivos y dignos de hacer un esfuerzo por tratar de conocernos. Le pedí que dejase de llamar tanto, especialmente a deshoras y que evitáramos tantos mensajes (por economía, bromeé) pues yo no buscaba. No obstante, le deseé suerte y me puse a sus órdenes si gustaba de compartir una buena amistad.

jueves, noviembre 26, 2009

¿Hay muchas rocas por allá?

"Tu me dijiste baby I love you. Yo contesté con un Je t'aime." (La Prohibida)

No quiero sonar cliché -dije al doctor sorprendentemente lúcido para la cantidad de sangre que había perdido y lo adormecido que sentía la mitad de mi cuerpo-. Pero la verdad necesitaba algo drástico, algo como para ya ver la luz al final del túnel, aunque fuera la luz ésa de las películas que dicen que ves cuando te has muerto. Si, ya sé que eso del túnel es muy trillado. ‘Estaba en un túnel oscuro, hundido, hasta que un día ¡capuz! Me ha pasado algo que me trastocó y nuevamente he visto la luz’, suena sumamente barato, ¿pero qué quiere que haga yo? Soy generación ‘Y’, totalmente, crecí con ése y muchos otros clichés. Muchos otros cuadros ya hechos. No me ha tocado inventarme las tragedias, ni sucumbir en románticas oscilaciones y duelos; no, para mí todo estaba hecho ya en ése y muchos otros aspectos. Entonces, pues no se me ha podido ocurrir nada mejor que sentirme hundir en un túnel, donde, sin duda, encontraría de alguna forma la luz. Yo sé, lo pude haber hecho más trendy, haber ingerido el cristal líquido de la pantalla de mi celu touch screen. O haberme rebanado con el filo de algún disco compacto, evidentemente roto. Pero soy medio retro en el fondo también, quizá reminiscencias ‘x’ que he nacido prácticamente en el borde de ambas generaciones. Así que, a la vieja usanza, busqué mi navajita gillette de tres pesos y mire nada más, las consecuencias. Por supuesto no quiero que dé aviso a nadie, a menos que me vaya al otro barrio y finalmente si conozca la luz, claro está. No obstante, si ya la he librado, así déjeme ya, en la próxima fiesta cuando alguien pregunte por mis cicatrices, le diré que he intentado suicidarme, que está muy ‘in’ hacerlo en tiempos de crisis, recesión y decepción social. Y que, como ahora todo se lleva orgánico y natural, pues el prozac y el tafil son cosas del pasado, son tiempos de sentir verdaderamente la experiencia depresiva y suicida. Es más si de alguien idiota se tratara, que en estos tiempos abundan, de esos que puedes influenciar taaan fácilmente, no dudaría en recomendarle que hiciese lo mismo, pero que sea más contundente, para que no parezca copia. Y mire, impongo yo una moda, y además me deshago de una lacrita más.

"Ven te voy a explicar, qué es la electricidad. El voltaje ideal para sobrevivir con la corriente habitual. Energía vital. Y aplicarlo a tu vida personal." (La Prohibida)

Ha sido lo de siempre, tampoco en eso he sido muy original. Vamos que yo sé que ustedes los baby boomers tuvieron un poco más de iniciativa. Sin embargo, nosotros hemos decidido irnos por todo en masa, aún la lucha por la individualidad, aún la búsqueda por reafirmarnos la hacemos por los mismos canales, los mismos métodos, las mismas manifestaciones, clubes, ropa, sub culturas, en fin… Que como le comentaba ha sido lo de siempre, un par de fracasos amorosos, un trabajo aburrido y un pueblo donde lo único que no deja de pasar son los prejuicios. La combinación es perfecta ¿no? Como de telenovela. Mexicana por supuesto, estamos hablando de bajos presupuestos, malas actuaciones y total ausencia de originalidad. A menos, claro está, que la historia sea comprada en el extranjero y no la descuarticen tratando de tropicalizarla, que la dejen tal cual, en ese caso, nada más el bajo presupuesto y las malas actuaciones imperarían. Total, el primero, un idiota que creció con complejo de Opus Dei, una enfermedad que se lleva mucho por estas desoladas tierras, pero que, como es de suponerse, tiene una naturaleza humana, animal, y necesidad de desfogar sus instintos. Instintos que decidió desfogar conmigo. Y los hemos desfogado maravillosamente, no le quepa la menor duda. Hasta ahí todo iba bien, no había razón alguna para comprar las gillette. Vamos que no estaba padre hacerlo siempre de noche y a escondidas, pero con esas sesiones de cama, ¿quién iba a quejarse? El problema, fue, que como buen enfermo de la Legión de Cristo, tenía unas crudas impresionantes. Después de las arduas sesiones de cama, en las que se olvidaba completamente de cruces y hostias, para entregarse a placeres más de orden fálico, venían días enteros de culpas y auto tortura. Al cabo de los cuales reaparecía y así, el ciclo continuaba. ¡Qué impresión que esas cosas puedan existir hoy en día todavía! Pues existen, existen doctor. En los recovecos de estas tierras olvidadas del orden capitalista y tardíamente aparecidas en la globalización, persisten esas costumbres francamente insanas entre sus habitantes. Personas que hablan todavía de ‘libertinaje’, ¿qué palabra más ridícula no es cierto? No solamente suena patética, sino sumamente medieval. Yo creo que no es más que un término acuñado por personas sumamente insatisfechas para acotar la libertad de quienes les rodeaban y que eran, obviamente, mucho más felices. Y no fueron nada idiotas fíjese usted, empezaron quemando gente, pero ¿de qué les servía eso? Lo único que estaban haciendo era crear una bomba de tiempo, porque tarde o temprano todo mundo iba a tener un conocido asesinado y el pueblo iba a empezar a cuestionarse y a ya no estar tan contento. En cambio, si convencían al pueblo, que con sus niveles de ignorancia no era tarea difícil, de que la libertad estaba mal, se ahorraban la leña y sólo tendrían que sentarse a mirar cómo su envidia por las libertades de otros se iba transmitiendo de generación en generación. Pero no podían prohibir la libertad, ¿verdad? Desde los griegos es una virtud, una conquista, es algo positivo. Así que a esa parte de ella que en nada les afectaba, porque nadie les mataba, ni les robaba, ni les violaba, simplemente vivían de una forma que ellos eran incapaces pese a anhelarla, decidieron llamarle ‘libertinaje’. ¡Es ingenioso! Hay que reconocerlo. Y ahora resulta que uno por coger con alguien diferente a la mayoría es libertino. Y por coger con todos los que los demás siempre han deseado, es libertino. Y que el libertinaje, que no es otra cosa que libertad amordazada, es socialmente inmoral. Imagínese doctor, ¡si todo fuera tan fácil como cambiarle de nombre a una virtud para hacerla un defecto no estaría yo aquí con las venas abiertas! Total, que todo esto viene a colación, porque aquel se iba a bañar en agua bendita a penas terminaba de venirse. Y a mi me importaba un comino, hasta que empezó con su discurso de que estaba mal, y que yo estaba loco, y que todo eso era sucio y que salir juntos era un acto digno de vergüenza, y claro yo tan enculado que estaba con su manera de follar y sus palabras lindas mientras follaba, que me empecé a tragar la historia. Reconozco que le tuve mucha paciencia, pero al final ya me sentía mal, comencé a cuestionarme ¿por qué jodidos habría de estar mal y ser sucio lo que hacíamos? Y peor aún que si así lo era, entonces yo quedaba automáticamente convertido en una persona mala y sucia, digna de sentir vergüenza si nos viesen públicamente. Me costó dejarle, y recaí varias veces, debo admitirlo. Y si bien, al principio no le guardé ningún tipo de rencor o mal pensamiento, ahora creo que es un gran hijo de puta y que por supuesto el que está mal es él, y que era un gran cabrón por regresar a joderme con lo mismo cada que se le pasaba la culpa y le regresaba la calentura. En fin, que por mi su culpa se la puede meter hasta lo más profundo del culo a ver si le hace gozar tanto como yo le hacía.

"Mira que te advertí, desde lejos mejor, no te acerques porque esto no es amor." (La Prohibida)

Total, que le mandé a tirarse al papa (sic) y me lié con otro. Obvio, esta vez escogí uno sin problemas de aceptación. ¡Una loca consagrada! Con la que pudiera salir a la calle, tomarnos de las manos, intercambiar lipsticks, vamos, lo normal ¿no? Al principio temí por el sexo, que no fuera a ser tan bueno y eso me tuviera inquieto. Pero fíjese, ha sido perfecto desde el primer instante. Todo maravilloso, todo excelente, del joven mea culpa ni me acordaba ya. Sin embargo, este también tuvo sus defectito. Incapacidad total para asimilar, sus altibajos emocionales, afrontarles y, sobre todo, comunicarles a los implicados. Vamos que dejaba que las cosas se sucedieran estuviera o no de acuerdo. Y estando de acuerdo pues que va a importar. Pero sin estar, ¡hombre, digo yo que hay que abrir la boca! Él tenía el complejo del juego del globo de feria. ¿Si sabe cuál? Este globo que ponían colgado sobre la cabeza de uno y que iban llenando con agua hasta que se reventaba sobre nosotros si no contestabas una serie de preguntas bien. Así, así, que a punta de falta de decisión y hasta mentiras, dejó que el globo reventara. Vamos y es que qué feo es eso de no tener la capacidad de decidir. O de querer quedar bien con todo mundo, como si de concurso para Miss Simpatía se tratara. Que al parecer la intención es buena, pero en el fondo es completamente egoísta y de buena nada. Es pensar en uno mismo, evitarse problemas, a costa de darle migajas de pan a alguien para que esté tranquilo. Es engañar. Y es ante todo, sentirse más que la persona que dices querer. ¡Claro! Es que como te sientes más, crees que puedes manejarle y mentir hasta en las más inverosímiles tonterías, al fin y al cabo que como estás al lado de un idiota, no va a darse cuenta. Y yo es que no sé señor doctor si soy o no idiota, pero que me di cuenta de las cosas bien pronto y adopté la más relajada de las actitudes. Tomé la rienda yo, y porque me interesaba hablamos y aclaramos. Y aún así, cuando ya no venía ni tantito al caso, porque las cosas estaban aclaradas y los dos de lo más tranquilos, me miente. Que ahí ya no supe ¿por qué? ¿Será patológico? Porque por no quedarse solo, no me hace mucho sentido, que la soledad ha sido el gran mal del siglo veinte, pero éste nació a finales, que cuando púber ya estaba en el XXI. En fin, que cuando comenzaba a sentirme también sumamente conflictuado, que si me ha querido a utilizar, que si me ha subestimado, que si no le he importado... me he dicho, ¡a tomar por culo! Y, como a él no le ha importado aclarar nada, o no tiene los huevos para hacerlo, pues hombre, que yo he decidido respetar su decisión y he continuado mi camino.

"Nunca he creído en el amor. Nunca he huido de un adiós. Ya no me creo lo que hubo entre tú y yo. Nunca me pude imaginar que fueras tan fácil de olvidar. Ya ni recuerdo qué te hacía tan especial." (La Prohibida y Spunky)

Claro, sin querer darle una importancia que no tiene, le he agarrado de pretexto para ponerme una peda, para conocer a alguien más, para decir cosas bonitas y luego des decirlas al tiempo que cada quien se va en fines de semana diferentes a ligar a otra ciudad. ¿Eso será reminiscencia 'x' o consecuencia 'y'? En fin, que como he dado cuenta que no soy muy distinto a los otros personajes de la película, me he puesto otro y otro pedo más. Y hombre, un día he decidido que basta de idioteces. Que, si de verdad quiero ser todo un posmoderno, había que hacer algo más contundente, más terminante. Y sobre todo con más impacto. Algo más digno de mí. Ya ve, cómo en el fondo no he sido tan trillado. Que no, no me he cortado las venas al tiempo que lloraba y sentía que el mundo no tenía opciones para mí. ¡Jamás! Eso sería muy corriente, muy vulgar. Lo he hecho porque si nadie acudía, conocería que hay más allá, y eso si que sería darle variedad a mi vida. Y si no, si la libraba, como parece que será, pues al menos tendría la oportunidad de platicarle todo esto a usted, al tiempo que me zurce las muñecas y así desahogar y reírme un poco con las caras que pondría. Advertirle que no iré con el psiquiatra y que no me tomaré ningún puto medicamento, que yo la depresión ya la he sacado, así, como lo ve, con una gillette y luego contándole qué ha sido últimamente de mi vida, mientras tejemos... ;)

"Díme si es verdad, que duran los efectos de la gravedad. Que el mundo es tan pequeño. Y díme si es verdad, que el cielo sólo siente amarga soledad." (La Prohibida)