"If love and peace so strong. Why are there pieces of love that don't belong." (Blacked Eyed Peas)
No era una noche especial. A decir verdad era una noche bastante incómoda. El cielo estaba muy nublado, como si fuera a llover, no había por tanto estrellas, ni luna. Pero tampoco había humedad suficiente, a penas un ligero bochorno, en medio de una temperatura francamente sofocante. Si, era una noche que cerraba de una manera aún más agobiante el sofocante día. Y, como si quisiéramos ir a tono con ella, con la noche, hicimos de la conversación un intercalado de monosílabos e incómodos silencios todo el camino hasta el bar. Conforme el auto avanzaba yo iba sintiendo cada vez más ese sofoco en el pecho, esa sensación que es entre una cosquilla y un estrujo. No quería dejarte solo esa noche, al tiempo que quería regresar corriendo a casa y echarme a llorar con una botella en mano. Tenía la injusta sensación, injusta quizá para ti, de que llevaba un par de meses levantándote, para que ahora me dejaras. ¿Pero no sabía yo que era eso precisamente lo que podría suceder desde un principio? ¿No había yo asumido el riesgo lavándome el cerebro con la historia de que era un acto de amor? Al tiempo que me iba hundiendo en silencios cada vez más largos, la opresión en mi pecho comenzaba a sofocarme, te estabas yendo, lo sabía, desde hace días que te me ibas. Y no podía dejar de pensar si te me ibas para regresar con quien te había hundido, o con alguien más, que creía usarías de curita una vez más. Si, mis pensamientos comenzaban a tornarse amargos. Si yo podría ser tu mejor curita -sentía- y me hundía más aún. No, tienes que ser fuerte, no conformarte, te mereces más, esto no debería estarte afectando, haz lo que tengas que hacer -pensaba al tiempo que sabía que no podía dejarle, que me afectaba ya- y me hundía más aún. Quería escudriñar en tus silencios, volverme por un momento un poderso psíquico y poder entrar en tú mente. ¿Estarías pensando en alguien más? ¿O estarías simplemente asustado por la situación? Si, quizá este freno, quizá esta lejanía que venías dejando sentir, no era sino consideración hacia mí. Quizá al tiempo que me quieres, no quieres tampoco lastimarme. ¿Cómo hacerte entender que no? Que debías quitarte esa presión de encima, que debías ocuparte en curar tus heridas, para entonces si hablar de lo nuestro, tomara el tiempo que tomara. Y entonces, una mueca un tanto sarcástica me hacía regresar a la realidad. Esto último era lo menos probable, tu silencios eran muy probablemente porque te incomodaba no poder alejarte aún del todo. Nada más. Cuando llegamos la situación no era sólamente incómoda, era francamente insostenible. ¿Por qué estás raro? -preguntaste- ¿Yo? ¿Por qué estás raro tú más bien? -contesté, y odié tanto mi respuesta- Por qué no simplemente decirte todo lo que sentía, desahogarme, enfrentar la situación, cuestionar, quitarme de dudas, quitarte y quitarme de presiones, por qué no simplemente darle avance a todo ya de una maldita vez. Tenemos que hablar -dijiste- de lo nuestro, de lo que está pasando, yo quizá he mandado señales que no son, y no sé, he estado pensando cosas... Y yo sentí un balde de agua fría. Traté de componer de inmediato mi segura descompuesta expresión, y contesté que si, que había muchas cosas sin hablar, sentimientos callados, señales, si, y no tan señales, hechos a los que debíamos ponerles nombre y un significado. Pero a la entrada del bar no era el momento. Tú dijiste que te ibas, que no te quedarías conmigo la noche, que irías a casa de unos amigos. ¿De quién? -pregunté- De unos amigos, no los conoces. Y sentí otro balde de agua fría, no sé por qué. Quizá porque ya me has engañado antes, como amigos y como algo más que amigos. Quizá. Hablamos mañana entonces -le dije- me marcas porque seguro yo me levantaré mucho antes que tú. Si -contestaste-. Algo me decía que no me marcarías, que no darías la cara, pondrías cualquier pretexto, el saldo te tu celular se terminaría, o estarías todo el día terriblemente ocupado, o simplemente tu habrías entendido que era yo quien debía marcarte. En ese momento, ese asqueroso sexto sentido que suele no fallarnos, decía que lo dejarías pasar simplemente, que te era más fácil, y con eso rondandome la cabeza yo sería incapaz de marcarte. Y al tiempo que mi opresión se transformaba en autodestrucción por medio de ese pensamiento sobre lo así de poco que valía para tí lo nuestro; sentí que esa noche debía echarme unos tragos encima aunque fuera solo. Debía brindar por apostarle una vez más a algo que no era, que no sería muy probablemente, por seguro haberlo sabido y no haberlo evitado, por haber fallado, por ser un individuo fallido. En vez de regresar a casa, y cuando tú te habías alejado ya, entré al bar dispuesto a...
"Can you practice what you preach. Would you turn the other cheek?" (Black Eyed Peas)
8 muertos, 10 heridos de gravedad, y al menos 18 heridos más, fue el saldo de una balacera entre cárteles de la droga en un bar el día de ayer en Torreón, México -reportó la televisión-. No dijeron más. Pasaron a la siguiente noticia, la comunidad internacional comenzaba a opinar que México era un estado fallido, al tiempo que el presidente Calderón, con suma extrañeza ante el comentario, defendía las instituciones del Estado, que por supuesto tiene control de la guerra contra el narcotráfico. Nadie mencionó que el blanco de la balacera en Torreón, no fueron narcotraficantes. Si no, ¿por qué matar a las dos humildes señoras que cada noche se ponían fuera con una hielera con burritos para vender a las personas a la salida? No mencionaron, una vez más, que entre los muertos había jóvenes estudiantes de una universidad cercana. Olvidaron decir que no conformes con la balacera, atropellaron con sus camionetas a varias de las personas que trataban de huir despavoridas del lugar. Este, como muchos otros, fue un atentado más contra la sociedad civil. Este hecho, como el de hace un par de meses también en Torreón, como los de Juárez, como los de Morelia, etc. no son sino la prueba contundente de que México es un estado fallido. Cuando un grupo de pistoleros entra a un bar con la sola intención de matar a quienes sea, estamos ante un estado fallido. Cuando hay ciudades donde hay una o dos balaceras por semana en sus avenidas principales, estamos ante un estado fallido. Cuando los grupos de pistoleros se meten a las universidades y asesinan, y el ejército encubre, estamos ante un estado fallido. Cuando un grupo suelta varias granadas en pleno centro de una ciudad, durante la celebración de independencia, estamos ante un estado fallido. Cuando no hay libre tránsito por varias zonas del país, estamos ante un estado fallido. Cuando desde el mismo gobierno, los informes de la DEA y de inteligencia nacional, se filtran a los narcotraficantes, estamos ante un estado fallido. Cuando un grupo armado vestido con uniformes militares ataca en una carretera a una familia, estamos ante un estado fallido. Cuando al siguiente día de capturar a un importante narcotraficante, la familia del miembro del ejércio que lo capturó es ejecutada mientras dormían, estamos ante un estado fallido. Y más aún, cuando todos estos actos quedan impunes, cuando todos estos grupos de asesinos siguen libres porque desde el estado hay quién los protege, estamos sin duda ante un contundente Estado Fallido. Y como sociedad, ¿qué vamos a hacer, para no ser una sociedad fallida?
"Father Father Father help us. Send some guidance from above. Cause people got me got me questioning. Where is the love." (Black Eyed Peas)
1 comentarios:
PErturbador, si, alarmate también... este año se ha derramado demasiada sangre por buscar un "estado politicamente bien", ¿y como sociedad que vamso hacer?, no lo sé menguano, y da miedo.
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