(Los siguientes textos fueron concebidos para 'Séptima Zooogía' de Dídac Muciño. www.scribd.com/doc/32587098/Septima-zoologia )
1. Carroñero
Sin lugar a dudas era irresistible. Imposible no mirarle, altivo, elegante, sabiéndose observado, y sabiéndose deseado. Todo su avanzar denotaba que estaba consciente de la sensación que infundía, era como si clavara su veneno en las miradas de todos. Como si inyectara en sus miradas esa clase de temor que les empujaría a hacer algo que sabían no tendría buen final, pero que al tiempo no podrían ya evitar. Era esa clase de temor que empuja al cervatillo a asomarse a donde duermen los lobos. Y así, cuando alguna mirada de esas sobre él le atraía, respondía clavándole la suya, no sin un dejo de superioridad y cinismo. Les encandilaba, sellando ese pacto que terminaría convirtiéndole en dueño de la voluntad de sus conquistas. De esa manera, con sólo miradas iba seduciéndoles. Con tan sólo el roce de su vista les acariciaba suavemente, les hacía emitir casi inaudibles gemidos. Les poseía primero intermitentemente, mirándoles a cuenta gotas. Ahora les veía, ahora veía algo o a alguien más. Disfrutaba sobre manera su temblor, el nerviosismo que despertaba en ellos. Notar que se sabían mirados por él, que intentaban no ceder, pero que sus ojos les traicionaban, ya habían cedido. Y, mientras con sumo deleite iba venciendo su resistencia muy poco a poco, terminaba inadvertidamente encandilándose también con ellos. Devoraba entonces esos ojos implorantes, de prisa, sin permisos ni tactos, hacía suya esa vista que se ha rendido ya y que buscaba en él, en sus ojos, esa hoguera que bien sabían les asesinaría. Les besaba sin respiro con los ojos, penetrándolos con la mirada, colmaba sus temores, sus suicidas deseos. Era solamente hasta el último momento, cuando caían exangües, que él hablaba, que dejaba por fin escuchar de su parte algún sonido. Con voz de muerto intentaba pedir que no le dejaran. Y notaba entonces que su voz no se escuchaba. Que por única respuesta obtenía un ronco ruido al tiempo que sentía una lanza clavársele en el vientre que no era ya sino vacío.
2. Cuervo.
Jamás habrá nada mejor para el negro de mi piel, mi cabello y para el negro de mis enormes ojos, que ir todo en blanco. El blanco ha resaltado siempre mis facciones. Me da un halo de limpieza y de brillo. Y si además dejo crecer tantito mi barba, me da un toque sumamente orgánico sin caer jamás en la suciedad o el desaliño. Me siento guapo cuando me visto de blanco, me siento seguro. Si, lo guapo me sienta bien. Espanta los mil demonios y, mientras camino, por mi mente no pasan sino cosas positivas. Es entonces cuando sé que quizá hoy podría tenerte. Es entonces cuando estoy seguro que proyecto justamente lo que se necesita para lograr capturar tu atención. Para conseguir que te acerques con confianza, que veas en mi brillo algo positivo. Es justo cuando mejor estoy para que me mires como un sol, y no como un cúmulo de fantasmas y manías. Es justo cuando mejor estoy para que me mires como una oportunidad y no como un callejón sin salida. Ahora puedo por fin convencerte, no de que te querré incondicionalmente, porque eso ya lo sabes, sino de que si me das una oportunidad podríamos juntos recorrer caminos que nadie más ha pisado. Sólo hoy puedo cantarte al oído, sólo hoy mis palabras de siempre tendrán ritmo, exhalará poesía de entre sus carcomidas líneas. Sólo hoy, sólo hoy que el blanco me ha hecho ver guapo. Y llego hasta donde estás, y me miras y yo nos sueño en brillo envueltos sobre un blanco fondo. Y me sonríes. Y me abrazas al saludarme, y siento tú pecho cuyo olor es para mí como el de casa. Y en un santiamén estoy totalmente enervado, desnudo, despojado de todo lo que era. Y se atropellan en mí los pensamientos y brotan las ideas y las propuestas y palabras presionadas, trato de demostrarte todo en uno segundo, de volar, de brillar, de cantarte esos poemas que venía pensando. Y nos cubre entonces tu silencio mientras mi blancura se diluye. Y me doy cuenta entonces que soy negro, que no soy más de brillo, que era únicamente un disfraz, que mis palabras no son sino negras, que mi canto es un graznido, y que te has ido dejándome una vez más con mi enorme necesidad.
3. Kawasemi
No quiero nunca más mirar.
No quiero que me miren.
No quiero más cristales, ni espejos que me devuelvan un reflejo.
No quiero mirar cuando de mí se burle.
No quiero saber qué ni cómo soy.
No quiero saber si lo que hay es lo que miro.
No quiero calificar mi imagen, no quiero clavarle un adjetivo.
No quiero ver tampoco cómo eres, para jamás poder comparar ni medir.
No quiero verte distinto, asesinándome con los adornos que te dé mientras te miro.
No quiero verte, no quiero verme, sobre todo no quiero saber qué miro.
No quiero ya estos ojos injertados en mi conciencia.
No quiero ni luz, ni oscuridad, quiero regresar al punto cero.
No quiero ojos, no quiero saber ver.
¡No quiero estos malditos ojos que la inocencia me ha robado!
4. Unicornio
No tenemos que salir a buscar nada. Ni correr detrás de nadie. No tenemos que dejarnos deslumbrar ni por estrellas, ni soles. No se trata de conocer personas especiales, de que nos hagan reír, ni soñar. No es cuestión de ir a sitios mágicos, ni de mirarnos guapos frente al espejo. No se trata de probar manjares, ni de cocinarlos. No hay que forzar poemas, ni entonar cantos. No hay que ser humildes ni egoístas. No hay que ir por la vida compartiendo, ni dando. No se trata de aflojar el cuerpo y la mente con elíxires, alcoholes y bocanadas de humo. No se trata de experimentar otros estados. No es cuestión de encontrarnos ni de descubrirnos. No hay que hacernos el cuento de que estamos bien ni mal. No hay que rodearnos de sonrisas, ni de conocimientos varios. No se trata de salir a por diversiones varias, a carnavales ni pasarelas de múltiples personajes. Nada. De absolutamente nada se trata. Todos los días despertamos especiales, todos los días somos únicos, somos irrepetibles. Todos los días son todos y ninguno, plurales y singulares porque son distintos y estarán por ende, llenos de descubrimientos. Todos los días veremos algo nuevo. Todos los días, como nosotros, son exclusivos, son una única oportunidad, un tiempo que no ocurrirá otra vez jamás. Todos los días despertamos siendo únicos, ni más, ni menos, únicos. No se trata sino de caminar sonriendo, celebrando, nada más.
5. Minush
Quiero cogerte sin palabras, sin preámbulos ni cortejos.
Meterme tan dentro de ti que sientas mis golpes recorrerte,
Revolverte las entrañas, tocar con mi glande tus vísceras.
Quiero que sufriendo pidas más, que en medio del dolor clames tortura.
Que intentes escapar con la mandíbula apretada,
zafarte con fuerza de mis caderas en un lamento interminable.
Quiero que arda, quiero que llague, que queme en un vaivén salvaje.
Que te ahogues en un brote de sangre que todo lo caliente,
Y que con una lágrima tratando de escapar desesperada,
Comiences a tocarte y a perderte en la anestesia de mi bárbara incursión.
Quiero ver mi cabalgata loca interrumpida por tu tímido gemir,
Volar con tu dolor, apretar tu mano, consolarte, siempre dentro de ti.
Y escuchar cómo desesperado buscas mi nombre en bocanadas,
Al tiempo que con fuerza te me incrusto con un sádico gritar.
Quiero cogerte sin palabras, sin preámbulos ni cortejos.
Que hagamos hervir nuestros sudores y estallemos juntos,
Para después buscarme, tras la catarsis, en tu mirada,
Ahora más deslumbrante que el sol.
6. Flamingo
Y nuestro vuelo se terminó. Nuestro vuelo rosa. De Flamingos. Quiero que con la misma luz que me enseñaste a caminar como tu pareja me enseñes hoy a caminar como tu amigo. Quiero que con la misma luz que caminamos juntos esos meses, caminemos otra vez, como amigos si así lo has decidido, por muchos meses, años, más. No sé si nos haría, o te haría las cosas más fáciles con esta decisión. No sé si puede conseguirse, cambiar el switch a mejores amigos y ya...sé que no es nada fácil ni así de sencillo, no al menos para mí que aún te amo. Pero hoy tengo dos caminos, perderte y encontrarte un día al azar en algún sitio y volver a sentir todo de golpe, o no perderte y aceptar que hoy, así como yo quiero no quieres tú tenerme. Hoy debo demostrar que a lo largo de mi vida he crecido y ser lo suficientemente humilde como para no odiarte, ni reprocharte, ni convertirme en algo de lo que te avergüences, hoy quiero dejarte tranquilo y ofrecerte de regalo (por el amor honesto que me has dado) mi cariño en una nueva forma, en una nueva faceta, pero tan incondicional y tan sincero como siempre, como desde el primer día que te conocí. Me duele, se me escapan algunas lágrimas, pero sé que es lo mejor. No quiero perderte, al contrario, te quiero volver a encontrar. Y la sincera amistad, que es una de las mayores bendiciones que la vida puede darnos, es un camino que puede ser tan gratificante como la pareja, si de ello nos encargamos los dos. Hay que sembrar hoy correctamente, no perder la visión de qué es lo que queremos, qué es lo que buscamos, habrá también seguramente que hacer de tripas corazón muchas veces, pero si trabajamos juntos, ya pronto estaremos disfrutando lo increíble que vamos a cosechar.
7. Mamífero
Soy de instintos porque muerdo. Soy de educadas maneras porque hiero. Soy fuerte porque asesino. Soy muy débil porque transformo. Soy vida porque creo. Soy muerte porque sueño. Soy temible porque destruyo. Soy admirado porque me autodestruyo. Soy inteligente porque amo. Soy un imbécil porque poseo. Soy un caníbal cuando de iglesia voy vestido. Soy un vegetariano cuando de libros lleno bibliotecas. Soy de hierro cuando menos quiero. Soy de carne cuando menos debo. Soy pleno cuando me desprecio. Soy machista cuando te tengo dentro. Soy luz cuando nos reconocemos el uno en el otro. Soy cavernas cuando no veo más allá del horizonte. Soy invencible cuando imploro. Soy subyugado cuando añoro. Soy infinita seguridad cuando duermo. Soy infinito miedo cuando amo. Soy inquebrantable temple cuando avanzo. Soy de delgadísimo cristal cuando me detengo y pienso. Soy hombre por condena, homosexual por nacimiento, determinado por convencimiento, analítico por instinto, arrebatado por amor, volátil por supervivencia, suicida por cuestionador, evasivo por comodidad, incisivo por glotonería, me río de mí, me lloro, me consuelo, me destruyo, me remodelo, me odio, me mantengo, me busco y me pierdo. Soy hombre porque soy decenas de etiquetas que detesto, que acumulo, que exprimo, agoto, amo y hago mías. Todas falsas, todas producto de mi propia fantasía, de la imagen que me devuelve el espejo que yo mismo creé. Soy solamente... mamífero.
4 comentarios:
aah muchas gracias pro esos escritos maravillosos que hicieron que mi libro tenga consistencia!... te voy a pedir si me permites leerl dos de esos escritos, ahora que participe en un festival de poesia, puedo!?.
Saludos!
¡Claro que puedes Dídac! Saludos!! :)
Me he volcado en emociones.
gracias por compartir tus palabras.
Intenso, vestido de Blanco.
Un abrazo Negro
Dandy! Por qué ya no tienes blog??? =P
Publicar un comentario